Saltar al contenido
Lunes, 19 de octubre de 2026
Última hora
Nacional

¿Regresan los apagones generales a Ecuador? La incertidumbre tras el «mantenimiento eléctrico» anunciado por Noboa

La sombra de los cortes de luz vuelve a posarse sobre Ecuador. En medio de una situación crítica en el complejo hidroeléctrico Mazar, originada por un severo…

· 4 min de lectura

¿Regresan los apagones generales a Ecuador? La incertidumbre tras el «mantenimiento eléctrico» anunciado por Noboa

Un anuncio que revive viejos fantasmas

La sombra de los cortes de luz vuelve a posarse sobre Ecuador. En medio de una situación crítica en el complejo hidroeléctrico Mazar, originada por un severo estiaje, el presidente de la República, Daniel Noboa, ha anunciado un mantenimiento en la red de transmisión eléctrica programado para este sábado 17 de octubre. Sin embargo, la falta de especificidad sobre el alcance territorial y la duración de esta medida ha encendido las alarmas ciudadanas e industriales.

El anuncio presidencial llega en un momento de altísima susceptibilidad. Para los ecuatorianos, el término «mantenimiento preventivo» ha dejado de ser un mero procedimiento técnico para convertirse en un sinónimo de racionamientos prolongados. Esta asociación no es infundada; basta con mirar el retrovisor hacia la reciente crisis energética que asoló al país.

La memoria reciente: Cuando el «mantenimiento» apagó al país

El escepticismo actual tiene sus raíces en los eventos del pasado reciente. En 2024, la Secretaría General de Comunicación de la Presidencia anunció trabajos de mantenimiento en el sistema de transmisión y las redes de distribución. Lo que en el papel parecía una labor de rutina, en la práctica se tradujo en un apagón nacional que sumió al país en la oscuridad total durante ocho horas continuas.

Aquel primer corte fue solo el preludio. Las semanas posteriores estuvieron marcadas por racionamientos energéticos que fueron presentados inicialmente bajo la fachada de mantenimientos sectorizados. No obstante, la realidad operativa de las centrales hidroeléctricas forzó a la Corporación Eléctrica del Ecuador (Celec) a solucionar y sincerar la situación, desencadenando apagones oficiales que llegaron a alcanzar las 14 horas diarias sin suministro.

Es precisamente este precedente el que hoy genera incertidumbre frente al anuncio de Noboa. La pregunta que impera en la opinión pública y en el sector productivo es si el país se encuentra nuevamente en la antesala de una crisis de gran escala.

Radiografía de una crisis: El estado crítico de las hidroeléctricas

Más allá de los anuncios oficiales, las cifras hidrológicas presentan un panorama que deja poco margen para el optimismo. El sistema de generación eléctrica del Ecuador atraviesa uno de sus momentos más vulnerables.

El complejo hidroeléctrico Mazar, pieza clave en el engranaje energético nacional, exhibe indicadores alarmantes. Según los reportes más recientes del miércoles 14 de octubre, el caudal de ingreso a la central ha caído a apenas 10 metros cúbicos por segundo. Como consecuencia directa, el nivel del embalse se ha desplomado hasta los 125 metros sobre el nivel del mar. Esto sitúa a la represa a escasos 10 metros de su nivel mínimo operable, un límite técnico que, de cruzarse, obligaría a paralizar las turbinas para evitar daños estructurales irreparables.

Un efecto dominó en el sistema interconectado

La situación de Mazar es el síntoma de una condición climática y de infraestructura que afecta a todo el sistema. Las otras centrales de generación que componen el parque hidroeléctrico nacional muestran una fragilidad similar, y en algunos casos, aún más grave.

El caso de la central Paute ilustra perfectamente esta gravedad. Los registros indican que su cota se ubicó en los 1.974,5 metros sobre el nivel del mar, perforando el piso de su nivel mínimo operable establecido en 1.975 metros. Operar en estas condiciones representa un riesgo inminente y reduce drásticamente el aporte de esta central al Sistema Nacional Interconectado.

Por su parte, la central hidroeléctrica Minas San Francisco reportó un nivel de embalse de 784,5 metros, operando casi al límite de su cota mínima de 783,33 metros. Sopladora no escapa a esta realidad, registrando 1.315,3 metros sobre el nivel del mar, manteniéndose operativa a escasos 3,3 metros de su límite inferior (1.312 metros).

Este escenario refleja una vulnerabilidad sistémica. El estiaje ha expuesto nuevamente la dependencia estructural del país frente al clima y la fragilidad de su matriz.

El impacto productivo y el panorama a futuro

Mientras el Gobierno asegura que Ecuador se prepara para enfrentar los meses más críticos del Fenómeno de El Niño y justifica estas acciones como medidas preventivas, la caída sostenida de los embalses cuenta una historia de emergencia inmediata.

La jornada de este sábado 17 de octubre será crucial. No solo pondrá a prueba la infraestructura de transmisión nacional, sino que medirá el verdadero grado de afectación energética del país y la capacidad técnica para sostener la demanda. El tiempo dirá si las medidas anunciadas lograrán sortear un racionamiento mayor o si, una vez más, la ciudadanía y el sector empresarial tendrán que reorganizar su dinámica a la luz de los cortes programados.

Te puede interesar

Lo último