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Lunes, 19 de octubre de 2026
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Economía

Mazar al borde del colapso: la falta de preparación hunde al sistema eléctrico

El embalse Mazar cae a solo siete metros de su límite crítico mientras Paute opera al 18%, evidenciando la grave falta de preparación estatal ante el estiaje.

· 3 min de lectura

El desplome sostenido del embalse Mazar vuelve a desnudar la grave falta de preparación técnica del Gobierno para enfrentar un estiaje que estaba advertido con meses de anticipación. Este lunes 19 de octubre de 2026, la reserva hídrica más importante del país cayó hasta los 2.122,22 metros sobre el nivel del mar, quedando a tan solo 7,22 metros de su cota mínima de operación segura y perdiendo 31 centímetros en apenas doce horas.

Lejos de contar con un blindaje energético oportuno que proteja a los hogares y al sector productivo, el país asiste nuevamente a la agonía de sus centrales hidroeléctricas por la ausencia de planificación estatal. Pese a haber atravesado crisis idénticas en años anteriores, las autoridades volvieron a confiar la estabilidad nacional al azar del clima en lugar de ejecutar a tiempo la recuperación del parque termoeléctrico.

Un complejo estratégico paralizado por la imprevisión

Las cifras operativas registradas por CELEC Sur y el Cenace reflejan la magnitud de una emergencia que no fue prevenida con obras ni inversiones reales. El complejo hidroeléctrico Paute Integral, llamado a cubrir hasta el 40% de la demanda nacional, generó este lunes apenas 330,2 megavatios, lo que equivale a un alarmante 18,8% de sus 1.757 megavatios de capacidad instalada.

De las 15 turbinas que conforman las centrales Molino, Mazar y Sopladora, únicamente cinco permanecían encendidas debido a la escasez de agua. El panorama es aún más crítico en el embalse de Amaluza, cuya cota descendió a 1.973,27 metros, situándose 1,73 metros por debajo de su límite mínimo técnico de referencia.

Caudales en caída libre y dependencia de las lluvias

La vulnerabilidad del sistema quedó expuesta con la drástica reducción del caudal en la cuenca del río Paute, que se desplomó un 32,1% en solo 24 horas al pasar de 66,36 a 45,08 metros cúbicos por segundo. Este registro representa menos de la mitad del promedio histórico de octubre, fijado en 93,5 metros cúbicos por segundo.

Aunque se registraron precipitaciones aisladas en provincias de la Costa y la Sierra, la falta de lluvias directas en el Austro demuestra el error garrafal de supeditar la matriz energética a las nubes. Ni la desconexión forzada de las industrias durante casi un mes ni las compras de último minuto a Colombia han logrado frenar el vaciamiento de las represas.

El costo de reaccionar tarde frente a una crisis cíclica

Especialistas del sector eléctrico coinciden en que el estiaje ecuatoriano es un fenómeno cíclico y predecible que exige mantenimientos preventivos, contratación anticipada de generación firme y diversificación energética. Sin embargo, la gestión gubernamental se ha limitado a administrar la escasez mediante apagones y parches de emergencia cuando los embalses ya tocan fondo.

Con Mazar acercándose peligrosamente a la línea roja de los 2.115 metros, millones de ecuatorianos vuelven a pagar en sus negocios y hogares la factura de la negligencia oficial. Un Estado que no se prepara en época de lluvias está condenado a dejar a su pueblo en la oscuridad cada vez que llega la sequía.

Fuentes

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