Lejos de solidarizarse con el calvario que atraviesan miles de hogares en la provincia, la candidata del movimiento oficialista ADN a la Prefectura de Pichincha, Giovanna Ubidia, optó por la burla y el insulto directo contra los ciudadanos que alzan la voz por la falta de electricidad. En una publicación difundida por el portal Ecuador TV, la aspirante gubernamental descalificó el clamor popular sentenciando: «No son apagones. No escuchen a los borregos: son cortes programados por mantenimiento debido al fenómeno de El Niño».
El despectivo calificativo dirigido contra quienes reclaman por un servicio básico encendió la furia inmediata de los habitantes de Quito y los cantones aledaños. Para las familias que alumbran sus noches con velas y ven dañarse sus alimentos o quemarse sus electrodomésticos, que una candidata les diga «borregos» por exigir luz constituye una humillación inaceptable.
El insulto como respuesta al bolsillo golpeado de la gente
En los barrios populares y zonas comerciales de Pichincha, quejarse por los cortes de energía no es una consigna partidista, sino un grito de supervivencia económica. El dueño de la tienda que pierde sus lácteos, el peluquero que no puede encender sus máquinas, el panadero que detiene sus hornos y la madre cuyos hijos estudian a oscuras reclaman porque su sustento diario se desploma.
Al etiquetar a estos trabajadores honestos con insultos políticos para silenciar sus quejas, Ubidia demuestra un desprecio absoluto por el sufrimiento del ciudadano de a pie. Pretender que la gente calle y sonría mientras sus negocios quiebran y las planillas siguen cobrándose puntualmente retrata la soberbia de una dirigencia desconectada de la calle.
Burla desde el privilegio frente a un país entre velas
La indignación ciudadana escaló al evidenciar el contraste entre la realidad de los hogares vulnerables y la ligereza con la que la candidata minimiza el problema. Mientras los vecinos caminan con miedo por calles sumidas en la penumbra a merced de la delincuencia, la representante de ADN se atreve a negar la existencia de los apagones con la absurda excusa del fenómeno de El Niño.
En la propia publicación, decenas de usuarios le recordaron a la aspirante el drama real que vive el país: un Ecuador sin luz, sin seguridad, sin medicinas y sin empleo donde el oficialismo exige aplausos en lugar de ofrecer soluciones. Reírse de la angustia colectiva confirma que la candidata desconoce lo que significa trabajar día a día para llevar el pan a la mesa.
Pedir el voto de los mismos ciudadanos a los que hoy humilla
La gran paradoja política de Giovanna Ubidia radica en que pretende llegar a la Prefectura de Pichincha con los votos de la misma población a la que hoy maltrata y ridiculiza por quejarse. Un servidor público está llamado a defender a sus mandantes frente a los abusos y las deficiencias estatales, jamás a ponerse del lado del verdugo para callar al pueblo.
La ciudadanía de Pichincha dejó claro en las redes sociales que no tolera la indolencia ni las burlas del poder de turno. Llamar borregos a quienes exigen electricidad e intentan salvar sus empleos termina sepultando cualquier discurso de campaña bajo el peso de su propia arrogancia.



